8 abril – 19:30h – Sala de Prensa Fundación Círculo (ver Google Maps)
Éxitos pasados, problemas presentes,
incertidumbres futuras.
Por si te lo perdiste: crónica del taller
El pasado miércoles 8 de abril reflexionamos sobre estas cuestiones tan candentes. Serafín Tapia avisó desde el principio de que se iba a centrar en las trayectorias que habían dado lugar a la Unión Europea, dejando los retos para otra ocasión. Aún así, era un tema muy amplio.
Empezó comentando que desde la fundación de la CECA dentro de la UE se encontraban varias almas. Empezó remontándose a la filosofía medieval. Primero, cómo Tomás de Aquino era resumen de la filosofía griega y escolástica: la creación era expresión del ser de Dios.
Después, como Duns Escoto había desplazado del centro de Dios la verdad y había colocado su voluntad todopoderosa. Y como más adelante Ockham había ido más allá y afirmaba que Dios podía hacer las cosas como le apeteciera, la creación no tenía por qué hacer referencia a su ser.
Éxito y autoafirmación
Estas especulaciones se podrían haber quedado en vetustos libros medievales, pero a través de la Reforma protestante se convirtieron en antropología y pasaron a convertirse en planteamientos de vida que se fueron acentuando hasta la Europa del presente: no importa tanto la verdad como el éxito o la autoafirmación; no existe una moral objetiva por ello el estado organiza la sociedad con sus normas; la libertad no consiste en la capacidad para hacer el bien, sino la posibilidad de hacer cada uno lo que quiera.
Desde finales del siglo XVII, las naciones protestantes van consiguiendo la hegemonía política y la cultural a través de la Ilustración y los regímenes liberales de los siglos siguientes. Llamamos la Modernidad desde finales del XVIII, al XIX y al XX hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Son la época dorada de Europa y, sobre todo, del mundo anglosajón, del imperio inglés y del ascenso hasta primera potencia de Estados Unidos.

Tras el desastre de la guerra del 39, se vuelve parcialmente a planteamientos morales: la Declaración Universal de Derechos del Hombre (1948) y se funda la CECA (1951), germen de la Comunidad Económica Europea (1957).
Nace con dos almas: Jean Monnet, empresario francés que a instancias de Estados Unidos presenta la idea para frenar el avance comunista en la línea del Plan Marshall. Y tres grandes estadistas que piensan en una fórmula que ayude al desarrollo económico de las naciones integrantes y haga imposible nuevas guerras: el francés-alemán Schuman, el alemán Adenauer y el italiano-austriaco de Gasperi.
Los tres son mayores y fervorosos católicos que quieren aplicar la doctrina social de la Iglesia en sus arrasados países. Su planteamiento es fundamentalmente solidario desde la subsidiariedad.
Mayo del 68
En Mayo del 68 se visualiza una nueva cultura que, tras la caída de la URSS, se generalizará: la Posmodernidad, la deconstrucción de la Modernidad, una crítica a los principios y realizaciones de Europa. Pero una crítica que no vuelve a los valores clásicos, sino que hace suyos los principios nihilistas del neomarxismo que afirman el individualismo y el estatismo (ahora supranacional).
En 1993 se funda la Unión Europea. Ya no solo pretende el apoyo mutuo y la subsidiariedad, sino que busca una progresiva integración política europea, sobre todo tras el Tratado de Lisboa (2009), y hace suyos los enfoques de la Posmodernidad.
Es la UE que conocemos hoy, con su compleja, cuando no opaca, estructura política: Parlamento Europeo, Comisión Europea, Consejo de Europa, Consejo de la Unión Europea. Sin entrar a la multitud de organismos en los que están empleadas 70.000 personas.
Hacia el año 2000 la Unión Europea ilusionaba a la mayoría de los europeos; hoy son muchos millones los desilusionados y enfrentados, a través de partidos populistas, a sus planteamientos.

Varios temas para un debate animado
El debate se animó con temas diversos: la subordinación a Estados Unidos, las carencias que ha puesto al descubierto la guerra de Ucrania, la vuelta al militarismo, el contraste entre el pragmatismo pasado y el wokismo presente, la utilidad-inutilidad de la UE, La dificultad de encontrarle una identidad a la UE, la desconfianza hacia las élites de Bruselas…
Para cerrar sacamos algunas conclusiones de aplicación personal: conocer la políticas de la UE para poder juzgar, aportar asociacionismo que enriquezca la cultura y mejore la convivencia, escribir en los periódicos nuestra opinión y nuestras críticas, formar comunidades que apliquen lo mejor y no se dejen arrastrar por las propuestas que no ayudan ni a las personas ni a las comunidades, tomarse a broma el tapón de los tetrabriks…

